viernes, 23 de abril de 2010

Capítulo Veintidós

Aunque el dinero nunca fue una motivación para ninguno de los trabajos de A.A. de Bill, no dejaba de tener su lado prácitco. En una carta de 1952, perfiló sus planes para su futuro inmediato:
"Ahora, me voy a poner de nuevo a escribir en serio. En el otoño aparecerá un librito; a éste seguirá una breve historia de los Doce Pasos a todo el problema de vivir, el problema de la sobriedad feliz. Después de esto, vendrá un manual de servicios de A.A.; así que estoy empezando a escribir toda nuestra experiencia de la última docena de años.
Si lo termino con éxito, por supuesto que esto me traerá un ingreso importante, quizá mucho más de lo que llegaré a necesitar para mí miso. Esto significará que de mis propios ingresos, seré capaz de pagar a mis anteriores acreedores. 1 Creo que eso establecerá el mejor ejemplo para otros miembros de A.A.".
Bill pudo haber escrito en esa vena, sencillamente porque su corresponsal le había ofrecido un generoso regalo financiero ("Ab" A., un rico de Oklahoma, quería regalar a Bill 60,000 dólares). La carta
indica también que no sólo era un idealista, en lo que concernía al trabajo de su vida, sino que también estaba pensando en términos prácticos.
Establecida la estructura de servicio, las Tradiciones aceptadas e incluidas como parte de la estructura de A.A., Bill respiró ahora con mayor facilidad, sintiéndose libre para volver su atención a proyectos que había estado obligado a suspender temporalmente.
Primero, estaba la escritura del"Doce Pasos y Doce Tradiciones". Durante algún tiempo, había estado planeando producir un volumen de ensayos, uno para cada Paso yuno para cada Tradición; éstos ensancharían, interpretarían y explicarían el significado y la aplicación de cada principio.
Si el "Doce Psos y Doce Tradiciones" es un volumen pequeño en términos de longitud, es grande en su profundidad y contenido. Teniendo en cuenta que el Libro Grande, escrito en 1938, irradia la alegría y la gratitud de Bill, al haber encontrado finalmente una manera de permanecer sobrio, el "Doce y Doce" refleja un estado de ánimo enteramente diferente. En 1951 y 1952, cuando Bill escribió el segunod libro, estaba sufriendo casi de constantes depresiones y se vio forzado a confrontar los demonios emocionales y espirituales que permanecen "estacionados" en la psique alcohólica, cuando se retira la marea alta del alcoholismo activo. El "Doce y Doce" proporciona una prescripción muy practica y profundamenta espiritual, para ayudar a exorcisar esos demonios.
Durante los 15 años de sobriedad de Bill, había tenido abundantes oportunidades de llegar a familiarizarse de una manera íntima con algunas de las actitudes y rasgos negativos que, con frecuencia, son parte de la enfermedad del alcoholismo y que continúan en la sobriedad. Ahora, bien sabía que además del alcohol, los alcohólicos tienen otros problemas, para los que deben encontrar soluciones si es que van a vivir con bienestar. Es un testimonio posterior del genio de Bill, que haya sido capaz de escribir los mismos Pasos exactos cuando apenas estaba "sobrio", porque los Pasos se aplican precisamente a los problemas comunes a muchos alcohólicos despue?s de que dejan de beber. Ahora, Bill se puso a escribir los ensayos que explicaban los Doce Pasos; ni revisó ni hizo enmiendas de los Pasos mismos; permanecieron exactamente como los había escrito años antes.
El "Doce y Doce" expone francamente algunos asuntos que ni siquiera se mencioan en el Libro Grande; por ejemplo, teniendo en cuenta que el Libro Grande dice respecto a Dios: "Cuando nos acercamos a El, El se nos manifestó", el "Doce y Doce" habla acerca de las veces en que "la mano de Dios pareció pesada e incluso, injusta"; continuá: "Todos nosotros, sin excepción, pasamos por épocas en que sólo podemos rezar con un gran esfuerzo de la voluntad y, ocasionalmente, llegamos todavía más: se apodera de nosotros una rebelión tan enfermiza que
sencillamente no rezaremos. Cuando suceden estas cosas, no debemos pensar demasiado mal de nosotros mismos, sencillamente debemos volver a rezar tan pronto como podamos, haciendo lo que sabemos que es bueno para nosotros". Esas son afirmaciones extraordinarias de un hombre que alguna vez tuvo una experiencia espiritual como "el viento en la cumbre de una montaña". Pero Bill y otros A.As. habían aprendido que vivir sobrio no necesariamente trae inmunidad instantánea del rezacho, el dolor, la culpa, la cólera o los celos. En el nuevo libro, Bill expuso esos problemas sin prometer soluciones rápidas o fáciles.
De hecho, golpeó tan duro en los asuntos negativos en el "Doce y Doce" que, aparentemente, se sintió obligado a añadir una explicación - o apología - cerca del final de su ensayo del Paso Doce: " . . . puede parecer que A.A. consiste principalmente de dilemas y conflictos atormentadores. Hasta cierto grado, eso es ciertpo. Hemos estado hablando acerca de problemas, porque somos gente problema que hemos descubierto un camino para encontrar la salida, y que deseamos compartir nuestro conocimiento del camino con todos los que puedan utilizarlo. Pero sólo es mediante la aceptación y resolución de nuestros problemas, como podemos empezar a estar bien con nosotros mismos, con el mundo que nos rodea y con El, que preside sobre todos nosotros".
Empezó a escribir tan pronto como se hubo terminado la Primera Conferencia de Servicios Generales. Primero vinieron los ensayos de las Tradiciones; en realidad, gran parte del trabajo de las Tradiciones ya estaba hecho por las publicaciones del Grapevine, como los "Doce Puntos para Asegurar Nuestro Futuro". Después de terminar y revisar éstas, emprendió los ensayos de los Pasos.
Bill sabía la responsabilidad que estaba asumiendo; una cosa era escribir los Pasos mismos, que no fue fácil; pero, después de todo, eran amplias sugerencias. Otra cosa y mucho más difícil era alargarlos, interpretarlos para las muy diferentes clases de personas que sufren de alcoholismo. En una carta al Padre Dowling, fechada el 17 de julio de 1852, describió los dilemas que estaba encarando: "El problema de los Pasos ha sido ampliarlos y profundizarlos, tanto para los recién llegados como para los veteranos, pero son tanto slos ángulos y es tan difícil atinarle en el blanco. Tenemos que tratar con ateos, agnósticos, creyentes, depresivos, paranoides, clérigos, psiquiatras, y todos y cada uno por separado. Parece mucho quehacer el cómo ensarncharlos y abrirlos de manera que parezca correcto y razonable entrar ahí y, al mismo tiempo, evitar distracciones, distoricione sy los seguros prejuicios de todo el que pueda leerlos".
Su método físico de escribir el "Doce y Doce" fue muy parecido al que utilizó para el Libro Grande. De la misma manera monta?ria la sugunda edición de este último y, posteriormente, "Alcohólicos Anónimos Llega a la Mayoría de Edad". Estos tres libros, escritos durante el decenio de los 1950, lo ocuparon en sucesión inmediata; el "Doce y Doce" se publicó en
1953, la segunda edición del Libro Grande, en 1955 y "A.a. Llega a la Mayoría de Edad", en 1957.
Escribía sección por sección y cada una la mandaba a amigos y editores para sus comentarios; luego, revisaba el material original, de acuerdo a las sugerencias que llegaban. También utilizó A.A.s de confianza para ayudarlo con los tres poryectos: Betty L. trabajó en el "Doce y Doce; Tom P en el "Doce y Doce" y "A.A. Llega a la Mayoría de Edad", y Ed B. en la segunda edición del Libro Grande.
El reportero del Saturday Evening Post, Jack Alexander, también fue uno de los amigos a los que Bill mandó el material. De los ensayos de las Doce Tradiciones, Alexander tuvo esto que decir:
"El único defecto serio (a mi parecer) es que has tratado con demasiada brevedad a la vieja Sociedad Washingtoniana, que la mayor parte de la gente nunca ha oído mencionar. 2
No debes preocuparte en absoluto acerca de tu estilo de escribir. Más que cualquier otro, estás calificado para hablar el lenguaje de A.A., y lo haces con nobleza. Si fueras a profesionalizar tu estilo, se perdería el jugo del mensaje; se leería con rapidez y [sería] tan poco convicente, como las baratijas cromadas que venden en cantidades horrorosas los muchachos de corbata que atienden los almacenes de Madison Avenue".
La respuesta de Bill a Alexander:
"Además de mi tendencia natural a retrasar las cosas, he tenido una terrible mala suerte respecto a escribir más. Me supuse que había sido tan golpeado por los acontecimientos de estos últimos años, que nunca podría lograr algo más que valiera la pena, así que tus comentarios me levantaron de verdad el ánimo. En realidad fueron palabras muy bondadosas, mi amigo.
Justo ahora, estoy haciendo una serie similar de los Doce Pasos. El lanzamiento y el tono de ellos es en cierta forma diferente; quizá esto se deba a que el trabajo de las Tradiciones fue más de la naturaleza de un informe objetivo, mientras que el de los Pasos es definitivamente subjetivo".
Del materila que Bill remitió seis meses después, Jack Alexander escribió:
"El guión de los Doce Pasos es fascinante. El único problema con tu estilo de escribir es mecánico, ya que te apoyas con demasiada frecuencia en la cláusula o frase puesta entre guiones. Empecé a intentar reducrilas, pero me rendí. Creo que debes conseguir a alguien que repase el manuscrito viendo cuantos guiones, así utilizados,se pueden reducir a simples comas. Haría más tersa la lectura.
La misma persona debe quitar la mayor parte de tus signos de admiración, sólo para quitar de las pestañas del lector otro truco mecánico; son los gruitos de '¡El lobo! ¡El lobo!' y su impacto se reduce con cada repetición.
Por lo demás, el texto es espléndido. Tiene la verdadera autoridad y convicción, y yo me quedé contigo hasta el final, que es más de lo que puedo decir de 'El Viejo y el Mar', de Hemingway".
El "Doce Pasos y Doce Tradiciones" se publicó en dos ediciones: una para la distribución por medio de los grupos de A.A. y una segunda, que costó 50 centavos de dólar ,más (2.75 dólares en vez de 2.25), con la intención de venderla en librerías, siendo distribuida por Harper & Brothers (por arreglo con el viejo amigo de A.A., Eugene Exman). A.A. hizo un contacto con Harper, que permitía a la Frateernidad retener el pleno control y los drrechos de autor de ambas ediciones.
El libro fue un éxtio inmediato. En una carta, de fecha 5 de octubre de 1953, Bill escribió: "Al principio dudaba que hubiera alguien a quien le interesara, excepto a los veteranos que habían empezado a funcionar en actividades de la vida, en otras áreas diferentes al alcohol; pero, aparentemente,el libro está siendo utilizado por los recién llegados con buen efecto. A la fecha hemos remitido más de 25,000, una cifra que habña por sí misma".
Las exigencias de la Fraternidad para Bill habían disminuido por ahora. Las oficinas centrales estaban funcionando tersamente y la Conferencia estaba en su lugar, cuando menos sobre su base de un período a prueba de cinco años. Bill fue capaz de logar muchas cosas durante este lapso: dos años después de la publicación del "Doce y Doce", se publicó la segunda edició del Libro Grande; en 1955 la primera edición que había pasado por 16 impresiones y algunas de las historias personales, en cierto modo, estaban anticuadas. La Fraternidad tenía la experiencia y los miembros suficientes, para incluir un mayor número de historias de mujeres, de los de "fondo alto" y de los miembros más jóvenes.
Para la segunda edición Bill se desvivió por incluir una historia personal que clarametne había sido omitida en la primera: la de Bill D., "El Alcohólico Anónimo Número Tres" ("el hombre en la cama"), que nunca había presentado su historia para la primera edición. Como el mismo Bill D. observó, en ese tiempo nose había interesado en el proyecto del libro. Bill fue uno de aquellos conservadores, que Bill Wilson consideró tan vitales para la Fraternidad; fueron los miembro sque no se embarcarían en nuevas aventuras y siempre protegerían a la Fraternidad de los planes temerarios, nuevos y a veces dañinos, que otros miembros ideaban para A.a. Bill D. no compartí la visión de Bill Wilson del futuro de A.A.; no apoyó la idea de la Conferencia de Servicios Generales, aunque actuó conscientemetne cuando los miembros de su área lo eligieron como su primer delegado. En 1952, cuando la salud de Bill D. estaba fallando, Bill Wilson lo persuadió para registrar su historia.
Publicada en 1955, a tiempo para la Convención de St. Louis, la segunda edición fue proyectada para mostrar la variedad más amplia de los miembros. a mucha gente se le pidió que escribiera o registrara sus historias para la posible ninclusión en esta edición; posteriormente, éstas fueron donadas a los archivos. Bill fue responsable de obtener él mismo muchas de las historias e iba a los grupos con el propósito expreso de grabar la experiencia de borrachera y recuperaicón de éste o aquél veterano; después, estas historias fueron cuidadosamente seleccionadas. Además de la ayuda editorial de Ed B., Bill contó con la asistencia de Nell Wing, su secretaria no alcohólica. La mayor parte del trabajo, al igual que en los otros dos libros, nació del mismo Bill.
El texto original de los 11 primeros capítulos no se cambió en la nueva edición; éstos tratan de los principios que siguieron los primeros miembros para logarar la sobriedad. Además de las historias de Bill y del Dr. Bob, se conservaron otras seis de la primera edición y se incluyeron 30 nuevas; se instituó la actual división de la sección de historias en tres partes.
Estuvo bien programada la aparición de la nueva edici??on, porque en la Segunda Convención Internacional, fue cuando Bill dio a Alcohólicos Anónimos su liberación formal en la madurez. A lo largo de los años, él había utilizado diversos ejemplos y analogías para ilustrar la naturaleza de su relación con la Fraternidad y, de la misma manera, se daba biencuenta de que la madurez para el niño significa un papel diferente para el padre. Empleaba una sencilla parábola para describir esto, llamándolo "El Caso de la cocinera en problemas": "Supongamos que un muchacho de 17 años pone en problemas a la cocinera de la familia. Su padre tiene la clara responsaiblidad de ayudar a solucionar el asunto, incluso aunque sea culpa del muchacho. El padre debe ayudarlo, porque éste es menor de edad.
Pero supongamos que le muchacho llega a los 21 años y ponga en problemas a la cicinera. ¿Debe entonces el padre acudir en su ayuda? Creo que no. Con toda justificación el padre puede decir al hijo: 'Esta es tu responsabiloidad y tú mismo debes hacerte cargo de ella' ".
Mediante parábolas a?si el propio comportamiento de Bill, había puesto en claro que A.A. debía aceptar la completa responsaiblidad de sus propios asuntos. En 1955, al final del período de prueba de la conferencia de Servicios Generales, se aseguró de que los miembros de la conferencia se harían cargo de todos los asuntos que afectarn a la Fraternidad. Con el consejo y el consentimiento de aquéllos que lo rodeaban, Bill decidió hacer de la Segunda voncenicón Internacional, la ocasión para anunciar la "llegada a la mayoría de edad" de A.A. Excepcionalmente, aquí Bill parece que no encontró ninguna oposición para su plan de liberación.
Esta Convención se efectuó en St. Louis, otra ciudad centralmente localizada. Para Bill, en lo personal, St. Louis tenía la ventaja adicional
de ser la ciudad endonde residía el Padre Dowling, su padrino espiritual. También era importante para Bill que estuvieran otras personas en la convención: Ebby estuvo ahí como su invitado especial; la Dra. Emily fue desde San Diego; los no A.As. invitados a hablar en la ocasión incluyeron no sólo al Padre Ed, sino a Sam Shoemaker, al Dr. Harry Tiebout, a Leonard Harrison, a Bernard Smith, al Dr. W.W. Bauer de la A.M.A., al psiquiatra Arnold Kilpatric, al penalista Austin MacCormick (que estaba entre sus dos períodos como depositario), a Henry Mielcarek, al personal corporativo experto y al Dr. Jack Norris.
Bill dedicaba gran parte de la Convención de St. Louis a dar pleno reconocimiento a los no A.As. que había ayudado a la Fraternidad en sus primero s años. Antes del evento, Bill se esforzó en completar una pieza principal que estaba escribiendo en beneficio de los miembros . Titulada "Porqué Alcohólicos Anónimos es Anónima"; apareció en el número de enero de 1955 del Grapevine. 4 Refleja el más profundo y maduro pensar de Bill sobre el asunto del anonimato, literal y espirtual, y por qué el anonimato es el corazón y la médula de todo lo que es mejor acerca de A.A.
La Convención se desarrolló, desde el viernes 1 de julio por la mañana, hasta ya avanzada la tarde del domingo. Los títulos de algunas de las sesiones del fin de semana dan alguna indicaicón de cuan ampliamente A.A. había extendido sus redes ahora (el número de miembros había aumentado a 131,619 personas, los grupos a 5,927): "Ayudando al Alcohólico Joven", "A.A. y la Industria", "Enlazando al Grupo con el Cuarte de Servicios Generales", "Los Niños de los Alcohólicos", "Los Problemas de las Casas Club de A.a.", "Llegando hasta el Alcohólico en las Instituciones", "A.A. y la Profesión Médica", "Problemas de las Oficinas Centrales e Intergrupales", "El Dierno y su lugar en A.A.", "Cómo formar un Grupo de A.A.". Además, hubo juntas, tatno de A.A. como de los Grupos Familiares Al-Anón. (Aunque no está dentro de la esfera de este libro detallar la evolución de Al-Anon, hay qué hacer notar que la priera oficina de servicios de Al-Anon, se había abierto cuatro años antes).
Bill dio tres pláticas principales. La primera, la noche del viernes, titulada "Cómo Aprendimos a Recuperarnos"; la segunda, la noche del sábado, "Cómo Aprendimos a Permanecer Juntos" y la terera fue "Cómo Aprendimos a Servir". El horario de las cuatro de la tarde del domingo, se reservó para la reunión final de la Conferencia de Servicios Generales de 1955, que había empezado sus deliberaciones a principios de la semana. Esta fue la ocasión en la que, formalmente, Bill transimitó a la Conferencia de Servicios Generales la responsabilidad de A.A., renunciando a su propio liderato oficial y reconociendo la responsaiblidada de A.A. para sus propis asuntos. Como posteriormente lo resumiría: "Claramente mi trabajo a partir de aquí fue dejarla libre y dejársela a Dios. Alcohólicos Anónimos estaba por fin a salvo, hasta de mí".
En St. Louis, Bill era un hombre cansado, porque de alguna manera esutvo en todos lados durante esos tres días; pero, después de 1955, la drepsión que lo había moelstado durante tanto tiempo se disipó y él volvió a adquirir su aspecto brillante.
Dos años después, A.A. publicó el "diario" de Bill de los procedimientos en la Convención de St. Louis, habiendo sido muy cuidadoso al documentarse. Bill dijo que lo escribió porque quería estar seguro de que nadie malinterpretaría lo que había sucedido en St. Louis.
En muchos aspectos, "Alcohólicos Anónimos Llega a la Mayoría de Edad", es una obra maestra. Engañosamente sencilla en su apariencia como un registo de los procedimientos de los tres días, en realidad es una historia compelta de la Fraternidad y de su llugar en la sociedad, con secciones enteras dadas a la visión de A.A. como la tienen aquellos que están en la sociedad en general - hombres de la industria, doctores, ministros y depositarios - que vivían en íntima relación con la Fraternidad. Publicado en 1957, es el penúltimo libro de Bill.
El último, publicado en 1967 es "La Forma de Vida de A.A.", cuyo título se cambió en 1975 a "Tal como la ve Bill". Consiste en su totalidad de pasajes seleccionados de otros escritos de Bill, sugerido y editado (con aprobación palabra por palabra de Bill) por Janet G. Bill hizo él mismo alguna edición, ejerciendo la prerrogativa del escritor de pulir su trabajo.
Aunque ahora la salud de Bill era relativamente estable, esto no lo fue en lo referente a la familia y amigos íntimos. Durante los primeros años de los 1950, Bill estuvo mandando a su padre 100 dólares mensuales; sus hermanas contribuyeron, al igual que un sobrino de la Costa Occidental. A Bill le inquietaba y preocupaba constantemente cóo se podría cuidad mejor a los ancianos Wilson.
Las cartas volaron de acá para allá entre la Columbia Británica y Nueva York, conforme Bill intentaba encontrar una solución a sus miles de problemas; en una conyuntura, había investigado la posibilidad de llevar a Gilman y Christine de regreso a Vermont para permanecer ahí hasta el final de sus vidas; pero, debido a que ese cambio les costaría, la pequña pensín que tenían, el plan se abandonó. Sin embargo, los A.As. de Canadá fueron de un gran apoyo para Bill, tanto rpáctico como moral, ya que a larga distancia trataron de estar al cuidado de su padre y madrastra. En 1953, fueron de visita a Bedford Hills; pero, para entonces, el endurecimiento de las arterias había daádo el habla y la memoria de Gilman.
Cuando regresaron a Marblehead, tuvo que estar en observación de una manera constante, por miedo a que "deambulara por los bosque y se perdiera". Con la ayuda de los miembros de A.A. en Vancouver, él y Christine se cambiaron a una casa de huéspedes en esa ciudad, que
dirigía una enfermera jubilda. Posteriormente, Gilman se cambió de nuevo, esta vez a una clínica de reposo.
En Bedford Hills también había problemas. El 24 de enero de 1954 (una fecha significativa para Bill y Lois), Lois que nunca había estado enferma, tuvo un ataque al corazón.
El 23 de enero, apaleó la nieve del largo camino que conducía hasta su casa y al día siugiente, en el 38º aniversairo de su matrimonio, fue a la ciudad a reunirse con Bill, que ya estaba ahí; tenían planes para la celebración. La nota que Bill se escribió el día anterior, se lee: "venga cualquier peligro, sabemos que estando en brazos, uno en los del otro, estamos a salvo, porque estamos en los de Dios".
El diario de Lois para ese día describe lo que sucedió a continuación: Mientras estaba de compas había tenido un dolor en el pecho, que continuó alrededor de media hora. Después de picar el almuerzo, fui a ver la película "El Desierto Viviente", en el Sutton Theater. Dolor otra vez, abajo del brazo izquierdo y después muy fuerte bajo el brazo derecho. Permanecí sentada hasta el final de la película, pensando que el dolor seiría, pero continuó. Tomé un taxi al Hotel Bedford, en donde había un mensaje en la administración, que pensé que era para mí, llamé a diversos lugarees, tratando de encontrar a Bill y debilitándome cada vez más; hice las llamadas desde el vestíbulo. Finalmente la oficina de A.A. me dijo que estaba en el hotel. Llamé a Leonard, que llegó alrededor de media hora despues; él llamó a su vez al Doctor Regnikoff del N. Y. Hospital y a una ambulancia. Aproximadamente cuando llegó Leonard cesó mi dolor. Cuando llegó la ambulancia, no me permitieron ni siquiera ir al baño, sino que me llevaron en una camilla a un cuarto privado en N. Y. Hospital. Así quedaron canceladas todas las citas siguietes".
Lois creía que la salud era un "asunto moral" y se sintió vagamente culpable por enfermarse, según afirmó.
para sorpresa de todos, incluida ella misma, resultó ser una paciente modelo. Se le dijo que no hiciera nada durante un año y fue escrupulosamente obediente, a pesar de la desacostumbrada inactividad a la que ffue forzada.
De una carta de Bill al Padre Dowling, fechada el 3 de marzo de ese año: "El informe sobre Lois continúa siendo muy bueno. Ha estado en casa aproximadamente diez días y es muy evidente que el ataque fue leve. Gana fortaleza hora tras hora, tiene un marco mental maravilloso de todo el asunto y muestra todos los signos de estar convencida de que las prohibiciones que se requieren de ella en los meses por venir y, hasta cierto grado, indefinidamente. Estoy encantado con ella más allá de toda medida.
También estoy mirando hacia delante, con la esperanza de que ahora puedo hacer por ella lo aque una vez hizo por mí. Cuando estaba
enfermo, siempre estuvo ahí y me atendió; ahora es su turno. Más que la mayor parte de las otras mujeres, ha sido convertida temporalmente en una viuda por A.a. Dios me perdone mi parte en todo esto y ahora me permita igualar las acciones".
El 14 de febrero, justo tres semanas después, murió Gilman Wilson. En representación de Bill, los miembros de A.A. de Vancouver ayudaron a supervisar los arreglos del funeral y los servicios de Gilman. Regresaron sus cenizas a Easto Dorset, para ser enterradas en el pequeño cementerio campestre con sus parientes Wilson. Posteriormente, Christine sería enterrada a su lado, auqneu nunca vivió en vermont. (Ella murió al año siguiente, el 6 de enro de 1955). Sobre Bill cayó informar a su madre, la mujher que hacía mucho tiempo había sido la esposa de su padre.
La nota mortuoria de gilman, haciendo un resumen de la vida llena de colorido de un vigoroso individualista, apareció en el Kootenian, de Kaslo, Columbia Británica, el jueves 25 de febrero de 1954:
"G. B. Wilson, edad 84 años: Gilman Barrow Wilson nació en East Dorset, Vermont. Heredó de su padre vastas canteras de mármol a una temprana edad y se hizo cargo de la administración, poco después de graduarse en el Albany College, N. Y. Estas canteras las abrió su abuelo y fueron las primeras que funcionaron en Estados Unidos. El primer gran trabajo del Sr. Wilson fue extraer mármol para el Monumento Conmemorativo de los Soldados y Marinos, que todavía se encuentra sobre Riverside Drive, en la Ciudad de Nueva York. Aproximadamente, en esta e?poca también sacó cientos de escalones y barandales de mármol, que todavía están embelleciendo casas palaciegas en Nueva York y Filadelfia.
Mediante amigos, fue atraído al trabajo de la construcción en la época que había postulantes para construir el metro de Boston. Logró a la perfección esta proeza de ingeniería, que posteriormente le trajo la superintendencia del túnel de Lackawanna y otros proyectos. Su destreza para manejar estas operaciones captó la atención de la Path Manufacturing Co., que lo reconoció como un hombre con futuro y él, siendo todavía de cora?zon un marmolero, fácilmente consintió en emprender un viaje por los estados y provincias y se familiarizó con los diferentes tipos de mármol, incluidos los italianos, con sus características dominantes y con los lugares en que se encontraban. Fue en uno de esos viajes de inspección para encontrar piedra comerciable, cuando lle?go al Valle de Kootenay y aquí encontró un lugar llamado LeBlanc. Lo desarrolló una compañía de Montreal y posteriormente se lo vendió al Sr. Wilson, que le cambió el nombre a 'Marblehead'. Durante estos años de aquí se extrajo mucho mármol. Con este mármol se construyeron el Edificio de la Great West Life en Winnipeg, un teatro en Edmont y numerosos edificios más.
A principios de la administración de Roosevelt, fue llamado a Florida para construir los arcos para el Overseas Higjway en Key West. Estos tenían que ser cortados de la roca de coral nativa y el trabajo hecho por los veteranos "sin trabajo", que estaban acampados en los jardines de la Casa Blanca. Se había mandado a Matecumbe Bay los primeros 600 de éstos y les seguirían más tan pronto estuvieran disponibles las instalaciones para albergarlos; sin embargo, esto nunca sucedió, ya que sopló un huracán del Caribe y antes de que un tren pudiera llegar hasta ellos, más de 450 fueron arrastrados al mar y se ahogaron. Aunque de corazón animoso y gran fortaleza, esto fue más de lo que el Sr. Wilson podía aceptar donosamente de los elementos y regresó a su viejo hogar en las tanquilas colinas de Marblehead para un semiretiro. Ya había venido la planta y las canteras a una compañía de Edmonton.
Cuando se le preguntó cómo podía soportar la soledad del Lardeau después de una carrera tan activa, su respuesta fue: 'No importa mucho en dónde vive uno sino cómo'. Al cuestionársele sobre cuál fue su logro más grand,e respondió: 'Creo que el hecho de uno deberle a ningún hombre nada más que buena voluntad'. Hoy permanecen muchas hermosas estructuras como un monumento a sus logros. Las grandes columnas blancas del Monumento Conmemorativo de Lincoln en Washington, D.C., quizá son las mejor conocidas.
Un hombre de tranquila dignidad, siempre animado bondadosamente a los hombres bajo sus órdenes, prestadno una mano al débil, generoso con aquellos necesitados. 'Dobló su tienda como el árabe y desapareció de la misma forma silenciosamente', cuando empezaba a amanecer el 14 de febrero, en Vancouver".
Dos años después, Bill tuvo otra pérdida improtante, al morir su buen amigo Mark Whalon, en 1956; Bill estaba claramente inconsolable. De una carta que escribió a un mutuo amigo, poco después de regresar del funeral de MarK.
"Hace sólo una semana regresé de la Costa Occidental y me encontré en un estado de colapso, casi completo. Dejé un mensaje en la oficina de 'ningún mensaje bajo ninguna condición'. Estuvimos en el lugar de retiro que tenemos en el campo cerca de Brewster. Llamé a la oficina, desde la casa de una granje, sólo porque era urgente, Nell me informó de la muerte de Mark y de tu deseo de ponerte en contacto conmigo. Esto me golpeó tan duro que me puse histérico y sentí que sencillamente no podía afrontarlo. Tampoco, en ningún momento del día siguiente, pensé que podría hacer algo al respecto".
Por esa éñoca, bill recibió una carta de Ceryl Chessman. El muy conocido Chessman, era un convicto por asesinato, que pasó 12 años esperando la muerte en San Quintín; lo largo de ese período se debió, primariamente, a su asombrosa habilidad para conseguir prórrogas a su ejecución. Su caso llegó a ser conocido internacionalmente después de la publicación de su autobiografía, "Celda 2455, esperando la Muerte".
Jack Alexander le había sugerido a Chessman que escribiera a Bill, porque Alexander sentía que "hay un claro parecido entre la mente del psicópata criminar y la del alcohólico. Ambos son grandiosos, resentidos, desafiantes y odian a la autoridad; ambos se destruyen inconscientemetne a sí mismos, al intentar destruir a otros". Alexander se preguntaba si los criminales también podrían "recuperarse", mediante una rendición similar a la experimentada por los A.As.
Chessman escribió a Bill que "me di cuenta que había sido nada más que cínicamente astuto, agresivamente destructivo y a veces un violento tonto". Decidió que podía hacer algo al respecto, además de sentir pena por sí mismo: "Podía narrar mi historia y abogar, no por mi causa personal, sino por la de la sociedad y la de aquéllos que - en mi opinión, innecesariamente - son detestables criminales destinados a la perdición". Al referirse a su libro, que pronto se iba a publicar, expresó: "Tengo muchas esperanzas de que hará una muy útil contribución al problema social más irritante".
A Bill claramente lo movió la carta de Chessman y supo que Chessman estaba programado para moriri el 14 de mayo. Su respuesta, fechada el 31 de marzo, alababa a Chessman por apoyar el concepto de que "ninguna calamidad personal es tan aplastatne, que algo verdadero y grande no pueda hacerse de ella".
Luego Bill continuó:
"Creo que nuestra sociedad sólo está empezando a comprender el hecho de que su propia neurosis la está desgarrando. todavía ve a la gente como tú o como yo, considerándolos monstruos peligroso o malvados que deben ser castigados o quizá matados. Este enfoque natural, según se piensa, hará del mundo un lugar más seguro y respetable para los sanos.
Por lo tanto, los alcohólicos, criminales y similares, cuyos síntomas son violentos y amenzadores, son aptos para considerarlos como una clase aparte. La sociedad todavía no pude en absoluto identificarse a sí misma con nosotros.
al comportarse mejor, cuanod menos superficialmetne, la sociedad no acepta el hecho de estar tan enferma como nosotros. No cree que ella sea destructivamente neurótica, ni puede vernos nada más como los productos finale sgrotescos y peligroso de sus propios defectos".
Pocas semanas después, Bill continuó en la misma vena: "Estoy seguro de que mi dentificaicón contigo - en el sentido de la inferioridad en la infancia, la generación de la rebelión, la implacable ansia de notoridad y el poder de una clase - es bastante completa. Esto, a pesar de que mi persecución por esa meta tomó, excepto por el alcohol, un curso más respetable. La malformación fundamental fue idéntica, no tengo la manor duda.
Como tú, me pareció estar viviendo en un mundo muy insensato y hostil, en el cual podrían ganar satisfacciones fugaces y premios: el fuerte, el maquinador y sobre todo, el que tenía suerte. El amor posesivo de la gloria y del yo fue la exigencia irresistible, sin considerar ninguna consecuencia y sin soportar ninguna oposiicón. Incluso en períodos transitorios de embelesador éxito, siempre estuvo ahí la pregunta sin esperanza 'De cualquier manera, ¿a qué diablos se refiere todo esto?' ".
Tres días antes del programado para su ejecución, Chessman escribió a Bill: "No puedo agradecerte lo suficiente tu carta del 3 de mayo, me ayudó a explorar la cuestión crucial que enmarcas tan aptamente: ¿'A qué diablos se refiere todo esto?'. con franqueza, toda?via no sé la respuesta, aunque siento que estoy un poco más cerca de una solución personal; en cualquier caso, ahora estoy preparado a moriri y no estoy perturbado ni deprimido por lo que me encara el viernes por la mañana.
Me uno a ti en la creencia de que con seguridad debe haber un propósito, en este breve recorrido tuyo y mío; el que haya fallado en percibirlo por completo lo atribuyo sólo a mi ceguera intelectual o espiritual. He captado vislumbres del propósito y esos confirman mi creencia de que detrás de la realidad hay una verdad más gradne".
El 13 de mayo Chessman recibió una prórroga inesperada de la ejecución. De hecho, no fue sino hasta el 2 de mayo de 1960, seis años después, cuando fue realmente ejecutado. Sin embargo, su correspondencia con Bill se cortó de tajo; a los presos de San Quintín se les permitió sostener correspondencia sólo con los parientes y los amgios de mucho tiempo, una regla con la que había sido condescenditnes, durante un timp, debido a la inminente ejecución de Chessman. Incluso un ejemplar del "Doce y Doce" que se le mandó al convicto fue regresado. Se rehusó una solicitud al alcalde de San Quintín para una consideraicón especial, terminando así la correspondencia con Caryl Chessman.
Este no fue la única celebridad extravagante cuya vida tuvo una breve intersección con la de Bill; otros fueron atraídos por la amplitud de su personalidad, por su capacidad para dar respuesta a muchos tipos diferentes de gente y la generosidad que le permitía identificarse con ella.

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